
Vivo momentos de sube baja sube baja. Cuando crees que ya lo tienes más o menos asimilado, un nuevo bofetón vuelve a hacerte desandar lo avanzado fuera del hoyo. Pese a las innumerables muestras de cariño, al apoyo de los amigos y a días tan gratos como el sábado (que ya os terminaré de contar) levantar la cabeza cuesta más de lo que imaginaba. Pero como bien me dice Chus, la única salida es seguir andando. Y en eso estamos. Aunque la vida no ayude mucho.
Realmente estos meses es lo que se dice "una mala racha"; en pocas semanas hemos perdido a mi madre, a la de Félix, a la de Tori Satana y al padre y la tía de Konny, le hemos dado a la quimio contra el cancer linfático de Virginia y de Daniel y aún tenemos cruzados los dedos por los padres de Manolo y Tori. Y encima nuestro amigo Jose Manuel se mata en un estúpido (como todos) accidente de moto. Con lo bien que nos lo pasamos el sábado en la Expo, donde nos acompañó de "pipa" porque a Jaime, nuestro ayudante habitual, le había dado un cólico y Eduardo andaba de comunión... Y ahí se vino Jose Manuel para ayudar en las gratas tareas de motar-desmontar y aguantar nuestras neuras.
José Manuel, además de compañero mío de EGB, fue un punk histórico de nuestra ciudad, cabecilla de las primeras hordas que por aqui miraban a Londres con fascinación y a Sex Pistols y Uk Subs (que incluso actuaron en Zaragoza en aquellos años) con devoción. Jose Manuel, JM, Mata o Matanegros, como gustéis, formó parte de uno de los grupos de punk primerizos de esta ciudad, Cadáveres Aterciopelados, donde militaba también Nacho Devizio que posteriormente formaría parte de Gothic Sex y Experimentos en el Terror. El resto de los Cadáveres conocería a una cría que se convirtió en musa indiscutible del underground zaragozano de aquellos primeros 80s: Alma, Coca, y con ella crearon Cocadictos y su convirtieron en nuestro primer grupazo punk de renombre, junto a IV Reich o Vómito Social. Desgraciadamente su fama fue tan fuerte como efímera y desparecieron pronto. Sus grabaciones fueron recogidas hace unos años en un disco imprescindible en nuestra historia pop. Alma dejó el grupo que sin ella se fue oscureciendo para mutar en La Máscara, y poco después, hace 20 años, dejó este mundo arrojándose desde una ventana del clínico. José Manuel hizo varios conciertos con La Máscara (uno de ellos impagable en el antiguo Bandido, al lado de la Estación del Silencio, con el grupo dentro del bar y la gente en la calle) y varios temas chulos. Sobre todo uno muy The Cure que se llamaba La Calma. Qué recuerdos. Después hizo otro grupo histórico aunque desconocido, Tres Años de Pena, que precisamente reunía a varios amigos que luego aun serían más conocidos: Bosch, Antonio Estación y Enrique Bunbury. También de corte oscuro e intimista, en Tres Años de Pena JM compuso himnos tristemente premonitorios como Más vale Morir que Perder. Cuando sus amigos comenzaron a montar bares y otros grupos (HDS y NDB, por ejemplo) su vida musical se fue rockerizando y montó un combo rockero a su medida: JM y Los Magníficos.
Nuestro Eduardo Benavente nos dejaba ayer en un incomprensible accidente del que ni su fortaleza pudo salvarle. Parece que voy a tener que ir acostumbrándome a estas cosas. Si es que se puede. Como único consuelo, me queda que José Manuel nos acompañó el sábado a la Expo y que el nuestro fue su último concierto. Este sentimiento me hace sonreir, pero no me sirve de nada.
Hace unos meses editábamos una canción en nuestro último CDMaxi, Sirenas. El Punk habla de la amistad y de celebrar los momentos en que estemos juntos por lo que pueda pasar. Habla también de muchas gentes que han pasado y pasan por nuestras vidas dejando huella, aunque quizá sólo tenga sentido para mi. JM ha sido una de ellas y si alguna vez tocamos esta canción en directo, tendremos la vista puesta en su recuerdo. La letra original era un poco distinta a la que luego publicamos. Aprovecho un día tan triste para enseñárosla y festejar con ella los buenos momentos pasados juntos.
Alzo mi copa por nuestra amistad y por estos momentos que no volverán.
Alzo mi copa para celebrar que aun tengo motivos por los que brindar:
por aún tener algo en qué creer (ni con tantos golpes nos hicieron caer),
por que estás aqui, casi sin pedir y con dos palabras ya me haces feliz.
Por el que soñó y el que lo logró y los que ayer cayeron y el olvido arrastró.
Y por lo que vendrá: una noche más y es que aunque cansado aun no estoy nada mal.
Dámelo
Por los que tienen ansias de poder y los que nos robaron: que les vaya muy bien.
Por la imaginación, por la revolución y porque con cuatro duros aun somos lo peor.
Y aunque sin dinero no hay felicidad no salgo de pobre pero aun puedo bailar.
Por tu resplandor, ¡hágase la luz!
Por nuestros cojones, los ochentas y el punk.
El punk ha muerto. Viva el punk.
P.D.: No pienso volver a hablar de cosas tristes.