Saturday, June 10, 2006

El Santi Mutante

Yo tenía muy claro que mi carné de conducir caducaba exactamente en el día en que lo hacía. Era bastante difícil de olvidar. Pero para nada recordaba que ese engendro llamado DNI me caducaba también en estas fechas. Y tiene su lógica porque para sacarme el carné de conducir, hace diez años ya, me obligaron a sacarme el de identidad.
Hace tanto tiempo que no lo recuerdo, pero creo que hay que sacárselo a los 14 años, ¿no? A mi me supuso una depresión horrorosa. De todas formas, en esa época todo me provocaba una depresión horrorosa. Mientras mis compañeros de curso acudían en masa a hacérselo, yo remoloneaba y lo dejaba para cuanto más tarde mejor, escudándome en que era de los últimos del curso en llegar a esa mayoría de edad ficticia que son los 14 años (cosas de cumplir los años a pocos días de terminar el curso). Todos mis amigos estaban encantados de tener ese pasaporte a la edad adulta. Y yo echaba pestes, claro. No sólo me acercaba ya a la mitad de mi vida (siempre pensé que la vida se terminaba a los 30) sino que encima estaría fichado ya para el resto de mi vida, y esa idea me revolvía tanto el estómago entonces como me lo revuelve ahora. Todas las acciones del resto de tu vida se verán irremediablemente marcadas por ese número de 8 cifras, que encima en mi caso comenzaba por 17 millones. Ni más ni menos que nos estaban dando los números de la generación muerta en la Guerra Civil. ¡Qué horror! Genial para un adolescente inadaptado.
Superada mi fobia inicial al susodicho carné (al que sigo sin verle ninguna utilidad específica, al menos fuera de determinados espacios físico-temporales), y constatado que en otros países no tienen tanto documento de identificación y vivían igual o mejor, dejé de odiarlo para simplemente ignorarlo. Bueno no, que cuando le añadieron la letra, no por un intento dulcificador sino en un nuevo intento gestapiano, al añadir a los consabidos números del campo de concentración nacional la letra de tu identificación fiscal, todavía llegué a odiarlo más. Pero bueno, poco a poco se me pasó y llegué a olvidarlo.
De hecho, lo perdí en Bilbao a comienzos de los 90's, en uno de nuestros múltiples viajes de la época, y con la excusa de que algún alma caritativa me lo enviaría, fui retrasando su renovación hasta olvidarla por completo. Ningún alma caritativa me lo envió, ya casi me dio pena porque era de esos azules de antes (bueno, no os acordaréis porque sois todos unos púeres). Y vete tú a saber qué sucede con los carnés que se pierden... Y seguí utilizando mi pasaporte para todo como tenía ya por costumbre hacía años.
Hasta que se me ocurrió sacarme el carné de conducir, claro; que no hubo manera y me obligaron a hacerme de nuevo el petardo este del DNI.
Creo que lo que más odio de toda esta movida es que siempre hay unas colas enormes para hacerse el DNI. ¿Es una Ley de Murphy? ¿Sólo hay un funcionario en cada ciudad que lo hace? Y la cara del que te los da una vez renovado. ¿Cuántos años lleva el mismo en la oficina del Paseo de Teruel? Os juro que es el mismo desagradable desde que comencé en este juego Gran Hermano. En fin.Además te los hacen con mala leche. La foto no era muy buena (como podéis comprobar en la foto número 1 que es la misma de mi caducado Carné de Conducir), pero es que además me la pusieron en una copia terrorífica en blanco y negro. Era el único carné que he visto que la foto estaba digitalizada en blanco y negro, lo juro. Y el resultado era realmente penoso. De hecho me acostumbré a llevar un carné de la Universidad (foto 2) donde se me reconocía mucho mejor, aunque terriblemente más joven y bello, claro, porque en las oficinas de Correos donde no me conocían, me decían que yo no era el de la foto y no me daban los paquetes. Y no me extraña. No me reconocía ni yo. Como para haber tenido problemas policiales... Bueno, el caso es que ya tengo DNI nuevo, donde tampoco salgo nada bien, pero al menos ya estoy reconocible. La foto no es de ahora. Son unas que me encontré por casa que deben ser como de hace 2 años o 3, porque estoy moreno....
Pero al menos soy más yo (foto 3). De todas formas a mi no me gustan nada mis fotos. Nunca me han gustado. Nunca me veo bien. Debe ser que tengo una percepción de mi mismo distinta de lo que sale reflejado en los objetivos. Pero esto lo dejo para cuando vaya al siquiatra. No voy a daros la brasa con esta paranoia. Simplemente son los años, que no pasan en balde. Ya veréis ya. O como decían mis amigos los Focas, de los primeros 80's: ríete ríete, que ya se te caerán los dientes.
No sé si habéis notado que he descubierto un nuevo vicio: la microfotografía. Con la lupa que usaba mi padre para sus colecciones de sellos y mi supercámara de chichinabo, me paso el día haciendo minireportajes fotográficos, que sin ella sería imposible porque la cámara no tiene tanto zoom. O igual tiene y no lo sé, que es posible pero mucho menos divertido. No veáis lo que me cuesta sacar una foto mínimamente enfocada sosteniendo la cámara con una mano y la lupa con la otra, ambas cosas con mis dedos mutantes y con el índice de la mano derecha todavía inútil del corte que me di hace año y medio.
Y os preguntaréis ¿y con qué le da al botón?
Ahhhhhh

1 Comments:

Blogger Unknown said...

Que bueno!

Lo que me he reido con este Artículo... vamos, es que a mi me pasaba exactamente lo mismo.

El tipo del Pº Teruel, da igual que le hables con cariño, amabilidad, peloteando... ni importa... el siempre contesta un "Psch" y con eso ya está todo explicado... Un día se me ocurrió preguntarle para cuando estaría mi carnet y la cara que me puso era la de la respuesta a: ¿Cuando se va a acabar el mundo... eh... cuando?

En fin.... paciencia. Es como las Dependientas de Galerias Primero, que te andan perdonando la vida.

Mai

5:57 AM  

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